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4 lecciones de felicidad que tu perro puede enseñarte

Los perros no aparcan su felicidad en el futuro. Tampoco tú deberías hacerlo.

  • No aparques tu felicidad en el futuro; en lugar de eso, encuentra formas de estar contento con lo que tienes.
  • Sé juguetón y dedica tiempo a cosas que te resulten intelectual o físicamente divertidas.
  • Encuentra la alegría en la rutina encontrando pepitas de felicidad en los momentos ordinarios del día.

Mientras estoy aquí sentada con nuestro precioso y esponjoso perro, me acuerdo de que los perros son increíbles paquetes de diversión, y me pregunto qué podemos aprender de ellos. Los perros son aventureros, curiosos y juguetones, y encuentran la felicidad en cosas básicas: un juguete de plástico que chirría, una manta acogedora o las hojas otoñales que caen al viento.

A los perros les encanta jugar y divertirse, y sus emociones van desde la satisfacción de dar zarpazos a su manta para perros antes de anidar hasta mover la cola extasiados y mimarte con abrazos y lametones cuando llegas a casa.

En un mundo en el que la búsqueda de la felicidad se complica por el consumismo, el materialismo y la política de la rabia, ¿qué pueden aprender los humanos de los perros sobre la felicidad?

Abrazar la satisfacción.

Aprender a estar contento es una habilidad curiosa de adquirir, especialmente en una sociedad individualista en la que las recompensas sociales y materiales suelen ser el resultado de ser competitivo, hambriento y ambicioso. Sin embargo, en el proceso, la gente a menudo se olvida de estar contenta con los aspectos más básicos y fundamentales de la vida, como el sol después de una semana de lluvia, o el acogedor confort del cacao caliente en tu escritorio mientras trabajas.

Puede que los perros hayan convivido con los humanos durante siglos, pero parece que no han olvidado lo felices que deberían ser por tener una buena comida o una manta caliente. ¿Haz visto alguna vez a tu perro asomar la nariz a la comida que quiere guardar para más tarde, o arañar una manta para obtener el máximo confort?

¿O haz visto alguna vez a tu perro extasiarse jugando con un juguete súper sencillo día tras día, sin que el juguete sea menos fuente de alegría? Piensa en cómo puedes estar contento con las cosas básicas de la vida pensando en ellas y saboreándolas, como hace un perro.

Encuentra la alegría en la rutina.

A los perros les encanta la rutina, y les gusta tener claro lo que suele ocurrir a lo largo del día y qué tipo de señales significan que las cosas buenas están en camino, como la correa exterior que indica que un paseo feliz está en camino. Aunque los humanos a veces creen que la espontaneidad es algo bueno, deja espacio para la rutina en tu vida.

A los perros les gusta saber lo que les espera y les gusta una sensación de repetición en lo que ocurre a su alrededor, lo que les da comodidad y certeza. Levántate temprano y duerme a horas fijas. Haz que el trabajo sea agradable, si puedes, añadiendo cosas que te gusten, como música de fondo y descansos rápidos que impliquen sentarse en el jardín o mirar por la ventana. Saborea comidas deliciosas que te gusten y dedica tiempo a aspectos agradables de tu rutina, como escuchar música, hacer ejercicio, leer algo que te guste o ver un buen programa en la televisión.

Dedica tiempo a jugar.

Muchas personas dedican su tiempo libre a cosas que, en retrospectiva, probablemente consideren un desperdicio, como el tiempo en las redes sociales, que según las investigaciones puede hacer que las personas se sientan ansiosas y deprimidas.

Pregúntate qué harías si supieras que mañana va a haber un apocalipsis. ¿Pasarías el día navegando por las redes sociales o saldrías a dar un paseo por algún lugar de impresionante belleza? Añade un estado de ánimo de «aprovechar el día» a cada jornada, como hacen los perros. En el caso de los humanos, el juego puede consistir en ejercicio físico o intelectual (por ejemplo, leer un buen libro, estar absorto en una afición o reírse con otras personas). Descubre lo que te gusta hacer como juego y saca tiempo para ello cada día.

Carpe diem.

Los perros no aparcan su felicidad en el futuro y se dicen: «Bueno, ahora estoy ocupado, pero seré feliz cuando consiga X, o esperaré a conseguir Y para ser feliz». No, los perros aprovechan el día, así que intenta vivir una vida en la que el carpe diem forme parte de tu filosofía. Los perros aprovechan cada momento aprovechando la felicidad allí donde la encuentran, y buscan oportunidades ilimitadas para mover la cola y estar alegres.

 

Traducción y adaptación para PsicologosMyS.Com realizada desde: Psicología Hoy.

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