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Tratamiento de adicciones

6 Técnicas para las Adicciones

La lucha contra la adicción: Seis estrategias para recuperarse de la adicción a las drogas

Para la mayoría, luchar contra la adicción a las drogas puede parecer una batalla en una guerra contra la droga que se ha apoderado de tu vida y ha acampado en tu mente. Como en cualquier guerra, puede dar miedo enfrentarse a la adicción y, a veces, se puede sentir impotente. Pero, ¡esta es una guerra que puedes ganar! Este artículo pretende ayudarle a armarse con valiosos conocimientos y estrategias probadas para darle la mejor oportunidad de luchar para superar su adicción. 

Estrategia uno: aprende por qué estás en guerra con la adicción

Antes de entrar en combate, seguramente necesitas averiguar por qué ha estallado la guerra en primer lugar. Dado que la adicción a las drogas es una guerra mental, puede ser útil identificar la causa raíz de la adicción, lo que a menudo significa explorar su pasado. A veces, las experiencias negativas o traumáticas pueden afectar subconscientemente a nuestro cerebro, haciéndonos vulnerables a la adicción, y el consumo de drogas puede ser un intento inconsciente de automedicar el dolor emocional

Estrategia para descubrir una causa subyacente de la adicción:

Pregúntate a ti mismo, ¿hay algo que se me ocurra que mi cerebro pueda estar calmando inconscientemente con las drogas? Esto podría haber sucedido en tu infancia, así que te invito a que indagues en profundidad. Si crees que una experiencia del pasado puede estar relacionada con tu adicción, podrías considerar si hablar de estos temas con un consejero podría ayudarte. Aunque hablar de su pasado puede ser a veces doloroso, reconocer por qué fue susceptible a la adicción en primer lugar podría ayudarle en su lucha por la sobriedad.

Segunda estrategia: preparar la mente para la batalla

Para enfrentarse a la adicción con éxito, es fundamental tener una mentalidad sana. La adicción a las drogas se suele malinterpretar como una opción moral. Sin embargo, la evidencia científica sugiere lo contrario, ya que la adicción a las drogas cambia la estructura de su cerebro, lo que hace que sea difícil elegir dejarlo.

Desgraciadamente, esta idea errónea puede hacer que alguien que lucha contra la adicción se sienta fundamentalmente mal o defectuoso. Y lo que es peor, sentirse así puede crear sentimientos de vergüenza, afectando a su autoestima. Mejorar tu mentalidad es vital para mantener la recuperación, ya que los sentimientos de vergüenza alimentan tu adicción.

Estrategia para mejorar tu mentalidad:

Un consejero puede ofrecerte un espacio seguro para combatir los sentimientos de baja autoestima que casi siempre acompañan a la adicción. Buscar apoyo puede resultar difícil. Sin embargo, aunque pueda dar miedo confiar a un extraño algo tan personal como tu adicción, un consejero puede ser la persona perfecta en la que confiar. Los consejeros son capaces de ponerse en tu lugar y escucharte sin juzgarte, lo que les convierte en un aliado ideal para ganar tu guerra contra el consumo de drogas. 

Tercera estrategia: reunir a las tropas

Para mantener la recuperación de la adicción, puede ser útil contar con una red de personas afines en las que apoyarse, especialmente cuando te enfrentas a la idea de recaer. Hablar con otras personas que pasan por la misma situación puede aumentar tus posibilidades de recuperación. Sí, puedes ganar esta guerra por ti mismo, pero reclutar algunas tropas de seguimiento puede marcar la diferencia para mantenerte sobrio con éxito. 

Estrategia para armarse contra la recaída:

Conéctate con personas en una situación similar accediendo a grupos de apoyo. El apoyo de los grupos está disponible de muchas formas; podrías unirte a las reuniones de SMART o de Narcóticos Anónimos. Viviendo en la era de la tecnología, puedes incluso unirte a grupos de redes sociales de Facebook y Twitter como ‘Your Recovery Connect’, que ofrecen un espacio online realmente estupendo para que las personas con adicción se apoyen mutuamente.

También puedes descargarte aplicaciones de recuperación de adicciones. Un ejemplo es la aplicación “I Am Sober”, en la que puedes conectar con personas en recuperación y beneficiarte de las funciones de motivación de la aplicación. Independientemente de la forma en que elijas conectarte con otros, tus nuevos compañeros pueden animarte. Otras personas que también están luchando contra la adicción pueden ayudarte a combatir los impulsos de volver a consumir drogas y, si tienes una recaída, pueden comprenderte y apoyarte mientras te reagrupas, te desempolvas y vuelves a la batalla.

Cuarta estrategia: pasar el examen médico antes de alistarse en la guerra

A veces puedes estar en guerra contra las drogas debido a un trastorno mental no diagnosticado, como la bipolaridad, la depresión, el trastorno límite de la personalidad (TLP), el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), por nombrar sólo algunos.

Entender cómo funciona tu cerebro podría explicar por qué podrías estar consumiendo drogas en exceso en primer lugar. Por ejemplo, una persona con TDAH tiene hasta un 50% más de probabilidades de sufrir una adicción que una persona que no lo padece. Los escáneres cerebrales de las personas con TDAH muestran que no producen suficiente dopamina, la hormona de la felicidad. La dopamina es responsable de la motivación y afecta a la capacidad de no actuar por impulsos, como el consumo de drogas.

Y, ¿puedes adivinar qué drogas te hacen producir cantidades excesivas? Sí, así es, dopamina, lo que significa que alguien con TDAH podría estar usando drogas para automedicarse sus síntomas. El TDAH no es el único trastorno de salud mental que puede hacerte vulnerable a tener una adicción debido a la falta de dopamina. 

Estrategia para prepararte médicamente para la batalla:

Si estás luchando contra la adicción, puede ser útil hablar con tu médico. Obtener un diagnóstico adecuado es esencial porque, aunque parezca que los fármacos alivian determinados síntomas, el alivio es sólo temporal. De hecho, puede ser especialmente perjudicial consumir drogas si se padece un trastorno de salud mental, y su uso prolongado suele hacer que los síntomas empeoren. Es importante obtener un diagnóstico correcto para controlar los síntomas de forma eficaz.

También puedes utilizar tests en línea para determinar la probabilidad de padecer trastornos de salud mental como el TDAH, pero recuerda que no siempre son precisos y que siempre se recomienda un diagnóstico profesional. Dicho esto, puede ayudarte a decidir si es necesario ir al médico. Identificar y tratar cualquier problema de salud mental subyacente puede mejorar considerablemente tus posibilidades de superar la adicción. 

Estrategia cinco: más de una forma de combatir la adicción a las drogas

¿Y si te dijera que hay otra guerra que podría afectar a tus posibilidades de ganar la batalla contra el consumo de drogas? Todos crecemos en una sociedad en la que a menudo se estigmatiza a las personas con adicción a las drogas.

La “guerra contra las drogas” del gobierno desempeña un papel importante en la estigmatización del consumo de drogas. Sin embargo, hay muchas pruebas que demuestran que la guerra contra las drogas causa más daños que beneficios. No reconoce que la adicción es a menudo un medio para automedicar un trauma pasado o una condición de salud mental subyacente.

Desgraciadamente, hace que las personas que tienen una adicción se sientan avergonzadas de sí mismas. Y después de 100 años de guerra contra las drogas, el gobierno todavía no ha tenido éxito en detener el consumo de drogas. 

Estrategia para aprender de los errores de los demás:

Puede que pienses, ¿por qué estamos hablando de política? Al reconocer que las tácticas del gobierno están fallando, puedes decidir adoptar un enfoque diferente. En lugar de sentirte avergonzado por tener una adicción, puedes decir, 

Tomar drogas no me convierte en una mala persona, aunque la sociedad diga lo contrario.

Reconocer que no eres una mala persona por tener una adicción puede ayudarte a desafiar cualquier sentimiento de vergüenza causado por la guerra del gobierno contra las drogas. Al replantear tu forma de pensar sobre la adicción, puedes empezar a darte un respiro. De hecho, ser comprensivo con la razón por la que tienes una adicción, incluso cuando el gobierno no lo hace, es una de las mejores cosas que puedes hacer porque el remedio para la vergüenza es la autocompasión. Lo que nos lleva a nuestra estrategia final…

Estrategia seis: el amor propio es la mejor armadura contra la drogadicción

Tener amor y compasión por uno mismo es un arma mucho mejor que el auto-odio autodestructivo con el que a menudo se arman las personas con adicción. Ser compasivo con uno mismo es quizás la cosa más importante que se puede hacer para lograr y mantener la recuperación. Tienes que ser amable contigo mismo, porque no puedes luchar contra la adicción si estás luchando contra ti mismo. Necesitas estar de tu lado. Sé tu propio ejército, pegado a ti mismo, como hacen todos los buenos camaradas. 

Estrategia para mejorar tu amor propio:

Mejora tu relación contigo mismo examinando tus pensamientos. Puedes hacerte preguntas como: “¿La forma en que me hablo a mí mismo es amable y me apoya, o a menudo soy duro conmigo mismo?”.

Si descubres que tienes una visión negativa de ti mismo, te animo a que pruebes algo nuevo: a partir de ahora, habla contigo mismo como si fueras tu mejor amigo. Una forma de hacerlo es:

  • En primer lugar, escribe cualquier pensamiento negativo sobre ti mismo. 
  • A continuación, imagina que es un ser querido el que te ha dicho esto sobre sí mismo. 
  • Luego, responde a lo que has escrito como si estuvieras hablando con tu ser querido.

 

Traducción realizada y adaptada para PsicologosMyS.Com desde: Counselling Directory

Técnicas de relajación

Adicciones el adicto que todos llevamos dentro

Mirada sobre las Adicciones

Para este tema me ha parecido muy interesante la entrevista publicada por PsichotherapyNetworker con Gabor Maté.

En la actualidad, mientras prosigue el debate sobre la conveniencia de ampliar nuestras nociones de lo que constituye la adicción, uno de los portavoces más elocuentes e influyentes de esa concepción más amplia es un médico canadiense de aspecto imponente y carismático llamado Gabor Maté. Tan crítico social como clínico, Maté es el autor de In the Realm of Hungry Ghosts (En el reino de los fantasmas hambrientos), un bestseller sobre la adicción.

Su charla TED sobre “El poder de la adicción y la adicción al poder” ha tenido más de 1,3 millones de visitas. Insiste en que las pautas de comportamiento adictivo tienen su origen en la alienación y el sufrimiento emocional que son inseparables de las culturas capitalistas occidentales, que, al favorecer el esfuerzo y la adquisición en lugar de la atención y el cuidado de los demás, acaban por perjudicar -y con demasiada frecuencia traumatizar- a los niños y las familias. Sostiene que cuanto más estresantes sean nuestros primeros años, más probable será que nos convirtamos en adictos más adelante como sustituto de la crianza y la conexión que nunca recibimos.

Con su mechón de rizos rebeldes, sus ojos fuertemente encapuchados y la concavidad de su delgado cuerpo, parecida a la de Mick Jagger, Maté es una figura llamativa en el circuito de talleres, ya que desafía a su público a preguntarse no qué hay de malo en la adicción, sino qué hay de bueno en ella. ¿Qué obtiene el adicto que hace que su adicción merezca el precio que paga? ¿Por qué es tan necesaria para muchos la cualidad amilanadora de un comportamiento o un subidón? Si los adictos pueden encontrar la paz y el control sólo cuando están consumiendo, ¿qué malestar agonizante deben sentir cuando no lo hacen?

Algunos profesionales del tratamiento han discrepado públicamente de las declaraciones de Maté sobre las inevitables conexiones entre la adicción y el trauma, incluida su afirmación de que, aunque “todo niño traumatizado no se convierte en adicto, todo adicto ha sido un niño traumatizado”. Y consideran su desacuerdo con el actual modelo biomédico de la adicción, y su rechazo rotundo de un componente genético, como algo mal informado y potencialmente peligroso. Él replica que centrarse en un modelo de enfermedad hace que sea demasiado fácil ignorar las espinosas cuestiones sociales y familiares que subyacen al poder de la adicción.

En la siguiente entrevista, Maté explora el significado de una adicción. 

RED DE PSICOTERAPIA: Empecemos hablando de su visión de la adicción. Usted ha escrito que “cualquier pasión puede convertirse en una adicción”. ¿Qué quiere decir con eso?

GABOR MATÉ: La adicción es un proceso psicofisiológico complejo, pero tiene algunos componentes clave. Yo diría que una adicción se manifiesta en cualquier comportamiento en el que una persona encuentra placer o alivio temporal y, por tanto, lo ansía, sufre consecuencias negativas y le cuesta abandonarlo. Así que hay ansia, alivio y placer a corto plazo, y consecuencias negativas a largo plazo, junto con la incapacidad de dejarlo. Eso es una adicción.

Nótese que esta definición no dice nada sobre las sustancias. Aunque la adicción suele ser a las sustancias, puede ser a cualquier cosa: a la religión, al sexo, al juego, a las compras, a la comida, a Internet, a las relaciones, al trabajo, incluso a los deportes extremos. El problema de la adicción no es la actividad externa, sino la relación interna con ella. Así, la pasión de una persona es la adicción de otra.

PN: De acuerdo, pero todo el tema de la adicción está envuelto en una cierta controversia estos días. ¿Cuál cree que es el error más común?

MATÉ: Bueno, hay una serie de cosas que la gente no suele entender. Muchos creen que la adicción es una elección o una enfermedad heredada. No es ninguna de las dos cosas. Una adicción siempre tiene un propósito en la vida de las personas: da comodidad, una distracción del dolor, un alivio del estrés. Si se mira con atención, siempre se verá que la adicción sirve para un propósito válido. Por supuesto, no sirve a este propósito de forma efectiva, pero sirve a un propósito válido.

PN: Mucha gente cree que el término adicción se ha aplicado con demasiada ligereza. ¿Cuál es la diferencia entre decir “tengo una adicción” y “tengo malos hábitos que me dan satisfacción a corto plazo, pero que no me sirven a largo plazo”?

MATÉ: El término adicción viene de una palabra latina que significa una forma de estar esclavizado. Así que si tiene consecuencias negativas, si has perdido el control sobre ella, si la ansías, si sirve para un propósito en tu vida que no sabes cumplir de otra manera, tienes una adicción.

PN: Algunas personas critican el término adicción porque creen que medicaliza y patologiza el comportamiento de una manera que no es útil.

MATÉ: Yo no medicalizo la adicción. De hecho, digo lo contrario de lo que afirma la Sociedad Americana de Medicina de la Adicción al definir la adicción como un trastorno cerebral primario. Desde mi punto de vista, una adicción es un intento de resolver un problema de la vida, normalmente uno que implica dolor emocional o estrés. Surge de un problema vital no resuelto para el que el individuo no tiene una solución positiva. Sólo en segundo lugar comienza a actuar como una enfermedad.

PN: ¿Qué se pierde al pensar en la adicción sólo como malos hábitos?

MATÉ: No se llega a comprender plenamente la adicción. Digamos que una persona tiene el mal hábito de hurgarse la nariz en público. Eso es un mal hábito, ¿no? Rascarse con frecuencia los genitales mientras da una charla en público se consideraría un mal hábito. Pero ninguna de estas cosas es una adicción porque a nadie se le antoja hacerlas, ni obtiene especialmente placer de ellas. Son comportamientos compulsivos, tal vez, pero si no hay ansia de hacerlo y no hay incapacidad para dejarlo, no hay adicción. Algunos malos hábitos no son una adicción. Pero, por ejemplo, si alguien no puede dejar de tener aventuras, a pesar de las consecuencias negativas, eso no es sólo un mal hábito.

PN: La noción de trauma está estrechamente ligada a su concepción de la adicción. ¿Por qué? ¿Cuál es la causa de la adicción?

MATÉ: Si se parte de la idea de que la adicción no es una enfermedad primaria, sino un intento de resolver un problema, pronto se llega a la pregunta: ¿cómo surgió el problema? Si dices que tu adicción alivia tu dolor emocional, entonces surge la pregunta de dónde viene el dolor. Si la adicción le da una sensación de confort, ¿cómo surgió su malestar? Si tu adicción te da una sensación de control o poder, ¿por qué te falta control, agencia y poder en tu vida?

Si es porque careces de un sentido significativo de ti mismo, ¿cómo ocurrió eso? ¿Qué te ha pasado? A partir de ahí, tenemos que ir a tu infancia, porque ahí es donde suelen estar los orígenes del dolor emocional o de la pérdida del yo o de la falta de agencia. Es una investigación lógica, paso a paso. ¿Cuál es el problema que intentas resolver? Y luego, ¿cómo has desarrollado ese problema? Y luego, ¿qué te pasó en la infancia para que tengas ese problema?

PN: Algunas personas han cuestionado su creencia de que la adicción está inevitablemente relacionada con el trauma. Si miramos la investigación, dicen que la mayoría de los adictos no fueron traumatizados, y la mayoría de las personas traumatizadas no se convierten en adictos.

MATÉ: Entonces no están mirando la investigación. El mayor estudio de población concluyó que casi dos tercios del uso de drogas inyectables pueden estar vinculados a abusos y eventos traumáticos de la infancia. Y eso es según una definición relativamente estrecha de trauma. Nunca he dicho que todos los que están traumatizados se vuelvan adictos. Pero sí digo que todos los que se vuelven adictos fueron traumatizados. Es una distinción importante. La adicción no es el único resultado del trauma.

Si se observa el Estudio de Experiencias Adversas en la Infancia, muestra claramente que cuanto más trauma hay, mayor es el riesgo de adicción, de forma exponencial. Por supuesto, hay personas traumatizadas que no se convierten en adictos. ¿Sabe lo que les ocurre? Desarrollan depresión o ansiedad, o desarrollan enfermedades autoinmunes, o cualquier otro resultado. O si son lo suficientemente afortunados y reciben suficiente apoyo en la vida para superar el trauma, entonces puede que no desarrollen nada en absoluto.

Cuando doy mis charlas por todo el mundo, no es raro que alguien se levante y diga: “Bueno, yo tuve una infancia perfectamente feliz, y me convertí en un adicto”. Normalmente me lleva tres minutos de conversación con una persona así localizar el trauma en su historia simplemente haciendo unas cuantas preguntas básicas.

PN: ¿Cuáles son?

MATÉ: A veces pregunto si alguno de los padres bebía y escucho: “Sí, mi padre era alcohólico”. En ese momento, todo el público jadea porque todos en la sala entienden que no se puede tener una infancia feliz con un padre alcohólico. Pero la persona no puede verlo porque lidió con el dolor de todo ello disociando y dispersando su atención.

Tal vez desarrollaron un TDA o algún otro problema del espectro disociativo. Cerraron sus emociones y ahora ya no están en contacto con el dolor que habrían experimentado cuando eran niños. Esa es una obviedad. Menos obvio, podría preguntar sobre el acoso escolar. Y cuando una persona dice: “Sí, me acosaban de niño” -o simplemente a veces me sentía asustado, o solo, o con problemas emocionales de niño- le pregunto con quién habló de esos sentimientos. La respuesta es casi uniformemente “nadie”. Y eso en sí mismo es traumático para un niño sensible.

PN: ¿Hay alguna prueba de que nuestros enfoques de tratamiento de las adicciones actuales sean mucho más eficaces para resolver una adicción que antes?

MATÉ: No. Nuestra tasa de fracaso, la tasa de recaídas, es miserable. El problema es que la mayoría de los programas de tratamiento de la adicción no tienen una perspectiva informada sobre el trauma, lo que significa que, en su mayor parte, las pruebas de investigación en las que se basan se basan en suposiciones falsas.

En lo que respecta al trabajo con traumas, por ejemplo, si tomamos el ejemplo específico de EMDR, hay resultados bastante buenos que demuestran que ayuda a resolver las huellas traumáticas, no en todo el mundo, pero sí en mucha gente. Pero muchas investigaciones ignoran el trauma.

En cualquier caso, no hay un método único que sirva para todo, pero cualquier método tiene que estar informado sobre el trauma. Y la base para el éxito de cualquier método -ya sea que se trate de terapias de conversación, trabajo somático, EMDR, EFT, terapia conductual, la modificación de la conducta, cualquier cosa, debe ser la calidad, la base compasiva, de la relación terapéutica, o lo que se llama acertadamente la alianza terapéutica.

 

Traducción realizada y adaptada para PsicologosMyS.Com desde: Psychotherapynetworker

Psicólogo. Consulta psicológica presencial

Cómo abordar las adicciones

¿De qué forma pensamos las adicciones a las drogas?

Una de las cosas más importantes como psicólogos en el tema del consumo de drogas o adicciones tiene que ver con esta pregunta: ¿Vamos detrás del síntoma en la terapia o tratamiento de las adicciones?

Esto es un buen disparador a fin de pensar en esta temática del abuso en el consumo de drogas. Sobre todo si pensamos en el abordaje terapéutico alternativo al modelo médico hegemónico.

Esto quiere decir que el psicólogo va a intentar apuntar al proceso de subjetivación de quien denominamos “paciente adicto” o “consumidor”.

Para nosotros es un error perseguir el síntoma y es un error estratégico del tratamiento de las adicciones. Vamos a apuntar a la etiopatogénesis de la enfermedad que tenemos instalada en una adicción. Intentaremos darle voz situacional e historizante por medio de la principal arma que tenemos: la palabra. Para nosotros el síntoma es un efecto, es un emergente de una historia de vida.

Esta historia de vida y las condiciones que la han condicionado y determinado de alguna forma han hecho carne en este sujeto adicto. A su vez, portavoz de su padecer.

Es así que como psicólogos deberemos desanudar junto al adicto este entramado subjetivo. Esto quiere decir entrever las condiciones de producción de subjetividad que han construído la realidad de la persona con problemas de adicción.

Es un camino complejo el de esta tarea terapéutica pero la experiencia clínica nos ha mostrado ciertas pautas para comprender y poder llevar a cabo la tarea terapéutica. En primer lugar nos basamos en la teoría psicoanalítica  para encontrar respuestas en este sentido. La pregunta para abordar las adicciones a las drogas sería entonces:

¿Cómo podemos desanudar este placer anudado a la sustancia?

Vamos a pensar en el sujeto en su vínculo primario con sus objetos primarios. Para ello tendremos que leer la transferencia (Acto que se da en el vínculo paciente – psicólogo. Aspectos de su personalidad que el paciente transfiere al terapeuta), que se va a dar en el vínculo terapéutico. Esto nos dará una lectura de la modalidad de estos vínculos. El sujeto en sus relaciones personales actualizará de alguna forma sus relaciones primarias de objeto. Nos referimos a relaciones primarias en tanto vínculos con su madre por ejemplo y otros vínculos que se dieron en la primera infancia.

En este punto pensaremos qué papel o rol juega la sustancia, el acto de consumir. Cuál es la significación que tiene. Qué aspectos no están siendo objeto de simbolización sino que son actuados directamente.

En cuanto a la compulsión a la repetición que se asocia al consumo del adicto,tendremos que entrever cuál es la privación que está significando en las relaciones de objeto. Este vacío en el mundo interno del adicto es lo que llena la sustancia y de alguna forma lo “remedia”.

Por último pensemos en la etimología del término fármakón (veneno) como lo que envenena y al mismo tiempo va a calmar el malestar. Tenemos aquí una ambigüedad o escición determinada por el dispositivo médico hegemónico que no hace más que reforzar mecanismos de negación, desmentida y escisión de la persona adicta. Esto claro, si no se aborda la adicción desde otra forma de abordaje terapéutico más que el médico – farmacológico.