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Resistencia, Cambio y Bienestar

Resistencia, Cambio y Bienestar

El concepto de Resistencia, Cambio y Bienestar en Psicoanálisis.

La psicología clínica, en particular el enfoque psicoanalítico, ha explorado durante décadas la compleja interacción entre la resistencia, el cambio y el bienestar en la psicoterapia. Estos conceptos son esenciales para comprender el proceso de transformación psicológica que experimentan los individuos en tratamiento. En este artículo, exploraremos en detalle estos tres pilares de la psicología clínica, brindando ejemplos y consejos prácticos para aplicarlos en la práctica terapéutica.

Resistencia:

La resistencia en psicoanálisis se refiere a los mecanismos de defensa que una persona utiliza inconscientemente para evitar enfrentar pensamientos, emociones o recuerdos dolorosos o conflictivos. Es como un escudo que protege el yo de lo que resulta amenazante o perturbador. Algunos ejemplos de resistencia pueden incluir la negación, la represión y la proyección.

Ejemplo:
Imaginemos a un paciente que constantemente minimiza sus problemas y se burla de sí mismo en la terapia. Esta actitud puede ser una forma de resistencia para evitar profundizar en sus verdaderos conflictos emocionales.

Cambio:

El cambio en psicoanálisis es el objetivo fundamental de la terapia. Implica la transformación de patrones de pensamiento, sentimiento y comportamiento que son disfuncionales o causantes de malestar. El proceso de cambio puede ser gradual y a menudo implica tomar conciencia de los patrones inconscientes y trabajar para modificarlos.

Ejemplo:
Un ejemplo de cambio podría ser un individuo que, a través de la terapia, adquiere una mayor comprensión de sus miedos y aprende a manejar su ansiedad de manera más efectiva, lo que mejora su calidad de vida.

Bienestar:

El bienestar se refiere al estado general de satisfacción y equilibrio emocional en la vida de una persona. En psicoanálisis, se busca no solo eliminar el malestar psicológico, sino también promover un sentido de satisfacción y plenitud en la vida cotidiana.

Ejemplo:

Un paciente que ha trabajado en su terapia para superar una depresión crónica puede experimentar un aumento significativo en su bienestar, disfrutando de una mayor alegría en las actividades diarias y relaciones interpersonales.

La comprensión de la resistencia, el cambio y el bienestar en psicoanálisis es esencial para cualquier psicólogo clínico. Estos conceptos ofrecen una hoja de ruta para guiar a los pacientes hacia una mayor salud mental y satisfacción en sus vidas. Recordemos que el proceso de terapia es único para cada individuo, y el papel del terapeuta es ayudar a identificar y superar las resistencias, fomentar el cambio y promover el bienestar.

Desarrollo con más detalle de los conceptos: Resistencia, Cambio y Bienestar en el contexto de la psicología clínica.

Resistencia:
La resistencia es un concepto fundamental en la psicología clínica, especialmente en el psicoanálisis desarrollado por Sigmund Freud. Se refiere a los mecanismos de defensa que las personas utilizan de manera inconsciente para evitar enfrentar pensamientos, emociones o recuerdos dolorosos o conflictivos. Estos mecanismos de defensa pueden manifestarse de diversas maneras, y su propósito principal es proteger el ego del individuo de lo que perciben como amenazante o perturbador.

Algunos ejemplos de resistencia incluyen:

Negación: La negación es cuando una persona se rehúsa a aceptar la realidad de una situación o un problema. Por ejemplo, un paciente alcohólico puede negar que tiene un problema con la bebida, a pesar de las evidencias.

Represión: La represión implica el olvido consciente de eventos traumáticos o perturbadores del pasado. Una persona puede haber experimentado abuso infantil y reprimir esos recuerdos para evitar el malestar asociado.

Proyección: La proyección ocurre cuando una persona atribuye sus propios sentimientos, pensamientos o impulsos no deseados a otra persona. Por ejemplo, alguien que se siente envidioso de un amigo puede acusar al amigo de ser envidioso en su lugar.

Entender la resistencia en la terapia es esencial porque permite al terapeuta identificar las barreras que impiden que el paciente explore y aborde sus problemas subyacentes. El trabajo terapéutico implica ayudar al paciente a reconocer y superar estas resistencias para que puedan enfrentar sus conflictos emocionales de manera efectiva.

Cambio:
El cambio en la psicología clínica se refiere al proceso de transformación psicológica que experimenta una persona durante el curso de la terapia. El objetivo principal de la terapia es facilitar el cambio positivo en la vida del paciente. Este cambio puede manifestarse en una variedad de áreas, como patrones de pensamiento disfuncionales, comportamientos autodestructivos, relaciones interpersonales problemáticas y síntomas psicológicos.

Algunos ejemplos de cambio incluyen:

Cambio en la percepción de sí mismo: El paciente puede desarrollar una autoimagen más positiva y saludable a medida que trabaja en su autoestima y confianza.

Cambio en patrones de comportamiento: El paciente puede aprender a enfrentar de manera más efectiva situaciones que solían evitar o a manejar la ansiedad de manera más constructiva.

Cambio en las relaciones interpersonales: A través de la terapia, el paciente puede mejorar sus habilidades de comunicación y resolver conflictos de manera más saludable.

El cambio en la terapia generalmente implica una mayor conciencia de los patrones inconscientes y una mayor capacidad para tomar decisiones conscientes y saludables. El terapeuta desempeña un papel crucial al facilitar este proceso de cambio.

Bienestar:
El bienestar se refiere al estado general de satisfacción y equilibrio emocional en la vida de una persona. En psicoanálisis y la psicología clínica en general, el objetivo no es solo eliminar el malestar psicológico, sino también promover un sentido de satisfacción y plenitud en la vida cotidiana del individuo.

El bienestar puede manifestarse de diferentes maneras, como:

Satisfacción con la vida: El paciente se siente generalmente satisfecho con su vida y sus logros.

Resiliencia: El paciente tiene la capacidad de enfrentar y recuperarse de situaciones estresantes o adversidades de manera efectiva.

Felicidad y alegría: El paciente experimenta emociones positivas con regularidad y puede disfrutar de las actividades diarias y las relaciones.

En la terapia, se trabaja no solo en la resolución de problemas y la superación de dificultades, sino también en la promoción del bienestar. Esto implica ayudar al paciente a encontrar un sentido de propósito, mejorar las relaciones, desarrollar habilidades de afrontamiento saludables y cultivar una mayor autoestima y autoaceptación.

En resumen, estos tres conceptos: resistencia, cambio y bienestar, están intrincadamente relacionados en la psicología clínica y son fundamentales para la mejora de la salud mental de los individuos en tratamiento. Comprenderlos y trabajar con ellos de manera efectiva es esencial para los profesionales de la psicología clínica y puede marcar la diferencia en la vida de los pacientes.

Inteligencia Emocional

Qué es Inteligencia Emocional y Cómo Sirve a Tu Vida

Inteligencia Emocional, cerebro, neuronas espejo y emociones positivas

La Inteligencia Emocional es la capacidad que tenemos los seres humanos de reconocer, comprender y gestionar nuestras emociones y las de los demás. Está compuesta por varias habilidades, entre ellas, el autoconocimiento, la autogestión, la empatía y las habilidades sociales. Todas estas habilidades están relacionadas con las emociones y su gestión.

Las emociones positivas son aquellas que nos hacen sentir bien, que nos ayudan a tener una actitud positiva ante la vida y que nos permiten disfrutar de los momentos buenos. Las emociones positivas son aquellas que nos hacen sentir felices, alegres, satisfechos, agradecidos, esperanzados, entre otras.

La investigación se ha volcado desde el estudio de las lesiones cerebrales que producen trastornos a nivel de la salud hacia los procesos que llevan a las personas a mejorar, prosperar, a crecer y desarrollarse con éxito. Se vincula este tipo de emoción con la alegría, el bienestar, la realización, el cumplimiento de sueños, el hedonismo y el enriquecimiento personal. 

Las emociones positivas tienen que ver con el bienestar psicológico o subjetivo (definiendo subjetividad como las formas de ver, pensar, sentir y actuar en el mundo que tienen las personas). Además, el bienestar psicológico tiene que ver con valoraciones que hacen las personas acerca de su nivel de autonomía, el manejo de su entorno, las relaciones interpersonales positivas, autoaceptación, objetivos de vida, crecimiento personal, baja frecuencia de emociones insatisfactorias y por el contrario, mayor predominancia de las emociones satisfactorias.

La importancia de las emociones positivas radica en que nos ayudan a tener una vida más plena y satisfactoria. Cuando cultivamos emociones positivas, estamos generando un estado de bienestar emocional que nos permite afrontar mejor las dificultades y los retos que se nos presentan en la vida. Las emociones positivas nos ayudan a estar más motivados, a tener más energía y a tener una mejor salud mental.

Además, las emociones positivas tienen beneficios para nuestra salud física. Cuando cultivamos emociones positivas, estamos reduciendo los niveles de estrés y ansiedad en nuestro cuerpo, lo que se traduce en una mejor salud cardiovascular, un sistema inmunológico más fuerte y una mejor calidad de sueño.

Cultivar emociones positivas no es una tarea fácil, pero es posible. Algunas estrategias que para cultivar emociones positivas son:

  • Practicar la gratitud: Dedicar unos minutos al día para reflexionar sobre las cosas por las que se está agradecido. Pueden ser cosas pequeñas o grandes, lo importante es que la persona se pueda sentir agradecida.
  • Practicar la meditación: La meditación es una práctica que ayuda a estar presente en el momento y a reducir los niveles de estrés y ansiedad.
  • Hacer ejercicio: El ejercicio físico es una excelente manera de generar emociones positivas. Cuando hacemos ejercicio, nuestro cuerpo libera endorfinas, que son las “hormonas de la felicidad”.
  • Dedicar tiempo a las relaciones: Las relaciones personales son una fuente importante de emociones positivas. Dedicar tiempo a amigos y familiares, y cultivar relaciones positivas y saludables.

En suma, cultivar emociones positivas es una tarea importante para tener una vida plena y satisfactoria. Las emociones positivas nos ayudan a tener una mejor salud mental y física, y nos permiten afrontar mejor los retos de la vida. Practicar la gratitud, la meditación, el ejercicio y dedicar tiempo a nuestras relaciones son algunas estrategias que podemos utilizar para cultivar emociones positivas en nuestra vida.

Inteligencia Emocional

Neuronas espejo.

Las neuronas espejo son un tipo de neuronas descubiertas por el neurocientífico italiano Giacomo Rizzolatti y su equipo en los años 90. Estas neuronas se activan tanto cuando una persona realiza una acción como cuando observa a otra persona realizando la misma acción. Es decir, las neuronas espejo reflejan la actividad neuronal de otra persona como si el observador estuviera realizando la acción él mismo.

Las funciones de las neuronas espejo son diversas y aún se están investigando. Se ha demostrado que estas neuronas están involucradas en la empatía, la imitación, la comprensión del lenguaje y la comunicación no verbal. Las neuronas espejo también pueden estar relacionadas con la capacidad de aprender mediante la observación y la imitación.

La importancia de las neuronas espejo en la empatía y la imitación es fundamental. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona y sentir lo que ella siente. Las neuronas espejo permiten que una persona comprenda las emociones de otra persona al reflejar la actividad neuronal de esa persona en su propio cerebro. La imitación, por otro lado, es la capacidad de aprender mediante la observación y la reproducción de las acciones de otra persona. Las neuronas espejo son esenciales para la imitación, ya que permiten que una persona reproduzca una acción observada con precisión.

Las aplicaciones de las neuronas espejo en la terapia son numerosas. La terapia basada en las neuronas espejo se utiliza para tratar trastornos neurológicos y psicológicos, como el autismo, la depresión y la esquizofrenia. La terapia basada en las neuronas espejo utiliza la observación y la imitación para ayudar a las personas a mejorar su capacidad de comunicación y su habilidad para comprender las emociones de los demás.

El cerebro y las emociones positivas.

El cerebro es el centro de control de nuestras emociones, pensamientos y comportamientos. Las emociones positivas, como la felicidad, la gratitud y el amor, tienen un efecto directo en el cerebro. Estas emociones pueden activar las áreas del cerebro que están asociadas con la recompensa y el placer, como el córtex prefrontal y el sistema límbico.

Cuando experimentamos emociones positivas, el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor que está asociado con el placer y la recompensa. La dopamina es esencial para la motivación, la concentración y la toma de decisiones. Además, las emociones positivas pueden aumentar la actividad del sistema inmunológico y reducir el estrés, lo que puede tener un efecto beneficioso en la salud física y mental.

Relación entre cerebro y emociones positivas:

Las emociones positivas pueden tener un efecto duradero en el cerebro y en la salud mental en general. Un estudio realizado por la Universidad de California en Los Ángeles encontró que las personas que experimentan emociones positivas con frecuencia tienen una mayor actividad en las áreas del cerebro asociadas con la felicidad y la satisfacción.

Además, las emociones positivas pueden ayudar a reducir la ansiedad y la depresión, y mejorar la capacidad de afrontamiento. Un estudio publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology encontró que las personas que experimentan emociones positivas con frecuencia tienen un mayor bienestar psicológico y una mayor resiliencia emocional.

Inteligencia Emocional

¿Qué capacidades se desarrollan mediante la inteligencia emocional, la educación emocional o el trabajo emocional?

La inteligencia emocional, la educación emocional y el trabajo emocional son herramientas fundamentales para el desarrollo de habilidades y competencias en el ámbito personal y profesional. Estas prácticas permiten el desarrollo de capacidades que son esenciales para el éxito en cualquier ámbito de la vida.

La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, comprender y gestionar nuestras emociones, así como las de los demás. Esta habilidad nos permite ser más conscientes de nuestras emociones y de cómo estas afectan a nuestras acciones y decisiones. La inteligencia emocional nos ayuda a desarrollar habilidades de comunicación efectiva, negociación y resolución de conflictos, lo que es fundamental para el éxito en cualquier ámbito de la vida.

La educación emocional es un proceso de aprendizaje que tiene como objetivo el desarrollo de habilidades emocionales y sociales en las personas. A través de la educación emocional, se busca que las personas aprendan a reconocer y expresar sus emociones de manera adecuada, a comprender las emociones de los demás y a desarrollar habilidades para la resolución de conflictos. La educación emocional es fundamental para el desarrollo de habilidades sociales y para el éxito en cualquier ámbito de la vida.

El trabajo emocional es el proceso de reflexión y análisis de nuestras emociones y pensamientos. A través del trabajo emocional, podemos identificar nuestros patrones de pensamiento y comportamiento, y desarrollar habilidades para gestionar nuestras emociones de manera efectiva. El trabajo emocional es fundamental para el desarrollo de la inteligencia emocional y la educación emocional, ya que nos permite comprender nuestras emociones y desarrollar habilidades para gestionarlas de manera adecuada.

En la terapia se desarrollan estrategias que permitan trabajar las emociones y cómo hacer de ellas herramientas para el crecimiento y el desarrollo. Cómo estimular las emociones positivas frente a las negativas. Se intenta desarrollar capacidades como por ejemplo: la conciencia emocional en contraposición a la ignorancia emocional, el control emocional (autorregulación) contrapuesto al descontrol y paralización y la empatía frente a la egopatía.

Identificar y ponerle nombre a las emociones propias es uno de los aspectos relevantes sobre los que gira la “sabiduría emocional”. Poner atención al mundo emocional, reconocer nuestros pensamientos y sentimientos relacionados es fundamental para no ser arrollados por las emociones. 

Aquellos que logran percibir con claridad su mundo emocional pueden abordarlas con mayor acierto en relación a las que las desconocen. Esto tiene que ver con evitar vivir con uno mismo como si fuera un desconocido. Cuando desconocemos lo que nos sucede tomamos el riesgo de atribuir a otras causas el origen del malestar que padecemos. 

Existe una frase de Sigmund Freud que aplica a este tema, quien decía algo así: “Las emociones no expresadas salen a luz en forma de enfermedad”.

Cuando las personas evitan y/o desconocen las emociones propias se producen síntomas como el estrés, insomnio, al refugiarse en el trabajo sin parar, o en actividades continuas y sin pausa. O en síntomas orgánicos como dolores, etc. También se comienza a tener problemas o trastornos en las relaciones interpersonales y con uno mismo.

En resumen, la inteligencia emocional, la educación emocional y el trabajo emocional son fundamentales para el desarrollo de habilidades y competencias en la vida. Estas prácticas permiten el desarrollo de capacidades esenciales para el éxito y la felicidad en cualquier ámbito de la vida, como la comunicación efectiva, la resolución de conflictos y el liderazgo. Por lo tanto, es fundamental que las personas desarrollen estas habilidades para alcanzar el éxito en sus vidas.

Receta de la Felicidad

¿Existe Receta para la Felicidad?

La felicidad es una práctica, no un destino

Si no encuentras la felicidad en tu interior, no hay GPS que pueda llevarte allí.
En los últimos 50 años se ha investigado mucho sobre la felicidad y el bienestar subjetivo; parece que todo el mundo quiere determinar la fórmula exacta de la alegría. Aunque nunca habrá una receta universal para alcanzar la felicidad, algunos descubrimientos importantes ofrecen pautas para todos nosotros. He aquí cinco requisitos previos para encontrar la satisfacción o experimentar la felicidad en la vida:

1. Los seres humanos necesitan las relaciones para disfrutar de un bienestar y una felicidad óptimos.

Esta es una verdad simple: nacemos con un fuerte impulso para establecer conexiones con los demás. Aunque muchos de nosotros pensamos que seremos felices cuando encontremos el «amor verdadero», o lo que sea que sintamos que se aproxima a eso, no son las relaciones románticas las que se requieren para la felicidad. El simple hecho de tener buenos amigos que te animen y apoyen contribuirá igualmente a tus sentimientos generales de felicidad y satisfacción en la vida.

2. Ser amable con los demás es esencial para encontrar una sensación de felicidad personal.

Nuestros cerebros humanos están programados para que sintamos alegría cuando nos comportamos de forma altruista. El simple hecho de hacer planes para hacer algo bueno por los demás -ya sea organizar una fiesta para un amigo, ofrecer tu tiempo como voluntario para una causa digna o planear una donación monetaria- te dará un impulso y generará una sensación de satisfacción y bienestar.

3. Reconocer la abundancia de tu propia vida

Por muy austera o extravagante que sea- y experimentar la gratitud por cómo estas personas, experiencias y cosas en tu vida también contribuyen positivamente a tu sensación de bienestar.

El afán por conseguir más y más es contrario a la expresión de gratitud y a un sentimiento de satisfacción con quién y dónde estás en la vida. La búsqueda de «cosas» sólo tiene valor si aprecias la búsqueda más que la «cosa» que pueda producir.

4. Encontrar un sentido y un propósito en tus búsquedas en la vida es necesario para tu satisfacción y felicidad.

Creer que estás contribuyendo a algo más allá de ti mismo y ser parte de algo más grande que tu existencia individual también es necesario para experimentar un sentimiento de paz que es parte de la felicidad.

5. Elegir un estilo de vida saludable en cuanto a tus necesidades básicas -dormir, alimentarte y hacer ejercicio- también contribuye a tu felicidad en la vida.

Hay muchos estudios de investigación que demuestran que el ejercicio regular -incluso un simple paseo diario- es eficaz para reducir la depresión. También está demostrado que las actividades de contemplación, como el yoga, la meditación y la reflexión, reducen el estrés y fomentan el bienestar.

Según la edad, mucha gente piensa que dormir bien es «opcional», pero las investigaciones demuestran que los malos hábitos de sueño provocan más estrés, un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares e incluso un aumento de peso. Claro que puedes «dormir cuando estés muerto», parafraseando el título de una película, pero ¿por qué querrías arriesgarte a morir antes de lo necesario?

En cuanto a la nutrición, las dietas saludables realmente afectan a tu salud general. Y su salud física afecta a su felicidad de forma significativa. Un reciente estudio de investigación ha demostrado que incluir frutas y verduras frescas en tu dieta también reduce la depresión y la ansiedad. Cambiar la comodidad a corto plazo de los alimentos procesados o el placer del exceso de alcohol o nicotina u otras drogas recreativas puede traer ese «subidón» fugaz, pero el choque que sigue no sólo le afecta el día que lo siente, sino que tiene un efecto negativo duradero en su salud y felicidad a largo plazo.

Cuando pienses en lo que te hace feliz en la vida, si tu respuesta está relacionada con la adquisición de posesiones, piensa en la decepción que sientes una vez que la novedad o la emoción de la compra han terminado. Tal vez le atribuyas a un objeto material más poder del que merece. Si piensa en su relación romántica más preciada y exitosa, ¿la satisfacción se basó simplemente en «poseer» a la persona o en las experiencias y sentimientos que fueron beneficios de la relación?

Muchos de nosotros disfrutamos más de la caza o la persecución que de la posesión de una cosa concreta. A menudo, oirás a las parejas recordar con cariño los días en que lucharon en sus relaciones, y demasiadas parejas romperán después de «conseguirlo». Es la experiencia de esforzarse y trabajar juntos lo que nos une a los demás. Cuando llegamos a un punto en el que sentimos que «lo hemos conseguido» y no tenemos más objetivos por los que trabajar, es probable que encontremos menos valor, satisfacción o sentido a la vida.

La felicidad no debería ser una industria sino una práctica personal

Como consejera, sé que la gente suele buscar esa «receta de felicidad» perfecta que les aporte el tipo de satisfacción y contento que anhelan. Por desgracia, también sé que estos dos objetivos son subproductos de la vida, no «objetivos» o «lugares» que puedan introducirse en un GPS para ser encontrados.

Las personas que son infelices a menudo buscan ayuda profesional y, sin embargo, las dos razones principales por las que muchas personas no son felices se reducen a dos estados muy básicos centrados en las relaciones: o bien no tienen ninguna relación con los demás, o tienen malas relaciones con los demás. Para encontrar la satisfacción y la felicidad, necesitamos tener personas en nuestras vidas con las que podamos ser nosotros mismos: vulnerables, imperfectos y que se esfuerzan por vivir una vida mejor.

Las personas egoístas nunca encontrarán la verdadera satisfacción: Siempre habrá algo fuera de su alcance que no pueden alcanzar, y no son capaces de encontrar la alegría en la búsqueda, sólo en la posesión o el logro de un objetivo. Y una vez que ese objetivo se alcanza o se posee, pierde su valor, y vuelven a mirar hacia fuera para buscar la siguiente «cosa» que creen que les dará satisfacción. Es un ciclo interminable de querer lo que está fuera de su alcance, en lugar de disfrutar de lo que es.

La «industria de la felicidad» es el resultado de nuestra creencia de que somos dueños de nuestras vidas, y de que deberíamos ser capaces de controlar nuestras emociones y estados de ánimo. Desgraciadamente, todo lo que realmente produce una satisfacción duradera o una auténtica gratitud es más que probable que no sea una «cosa», sino una experiencia.

Hace décadas, la felicidad no se consideraba algo que se pudiera «comprar»

Hace generaciones, la felicidad no se cuantificaba ni se asumía como un «lugar» específico al que se podía llegar. La gente tenía menos tiempo y recursos para dedicar al «enriquecimiento personal»; simplemente se levantaban cada día, hacían lo que les habían planteado y se levantaban al día siguiente para volver a hacerlo. La satisfacción se encontraba en hacer con éxito lo que se requería de ellos.

Las relaciones, las familias y las comunidades (incluidas las comunidades espirituales y religiosas, los vecindarios, etc.) también desempeñaban un papel importante en la vida del individuo. Se supone que tenemos garantizada la «búsqueda» de la felicidad, pero los estados emocionales intrínsecos no pueden «garantizarse» más de lo que se puede garantizar la libertad del miedo.

Hoy en día, el valor de los logros individuales ha creado una sociedad que parece empeñada en el éxito personal por encima del bien común. Así, las personas se encuentran en cierto modo «solas» mientras buscan formas de dar sentido a sus vidas y encontrar la felicidad, sea cual sea su definición. Desgraciadamente, los seres humanos necesitan relaciones sanas y auténticas y una red de apoyo de aquellos que les amen incondicionalmente.

También necesitamos sentir que hay un propósito en nuestra existencia y que estamos contribuyendo a algo más grande que nosotros mismos. Sin esa sensación de significado, una conexión con los demás y un aprecio por lo que tenemos en la vida en este momento, la satisfacción y la felicidad nunca se experimentarán.

Tal vez la mayor idea errónea sobre la felicidad en la actualidad sea la creencia de que la felicidad es un «destino» o que la felicidad se puede «comprar». Todo esto suena trillado y un poco cursi, pero es nuestro viaje por la vida y nuestras experiencias a lo largo del camino lo que realmente producirá sentimientos de contentamiento y satisfacción con nuestra vida.

 

Traducción realizada y adaptada para PsicologosMyS.Com desde: Psicología Hoy.